Impulsar una gestión pública de la cultura transparente, democrática y redistributiva

La gestión pública de la cultura no puede reducirse a aquellas actividades que pretenden convertirse en modelo de negocio, que tienen como objetivo atraer el turismo de masas, o que proyectan la ciudad como marca del paradigma de las industrias culturales. Por el contrario, es imprescindible defender una gestión de la cultura basada en la transparencia, el gobierno democrático y comunitario, la redistribución de los recursos públicos y la protección y reconocimiento del tejido cultural de base. Para ello, proponemos:

  • Auditar los grandes equipamientos culturales con el fin de garantizar prácticas transparentes y democráticas comunes.

  • Conseguir que los colectivos y cooperativas de artistas estén presentes en los patronatos de las grandes instituciones de la ciudad.

  • Potenciar la reasignación progresiva de recursos de los grandes equipamientos hacia equipamientos de proximidad.

  • Promover una política de subvenciones, convenios y licitaciones que reequilibre la desigual distribución de los recursos culturales y su descentralización por distritos y barrios.

  • Fomentar la creación de infraestructuras de proximidad con participación público-comunitaria en los diferentes barrios de la ciudad y la autogestión vecinal.

  • Impulsar la investigación especializada en el campo cultural que conecte con otros ámbitos y áreas que tienen que ver con la calidad de vida de los ciudadanos (la educación, la participación ciudadana, el urbanismo y el espacio público, la fiesta y las tradiciones populares, la tecnología, el conocimiento y la innovación).

Tipo Modelo de ciudad: 
Cambio de modelo
Tema: 
Cultura
Participación, transparencia y rendición de cuentas
Presupuestos y fiscalidad