Garantizar los suministros mínimos

En Barcelona se estima que el 10% de los hogares, unas 100.000 personas, sufren pobreza energética, es decir, no pueden hacer frente de forma normalizada a los pagos de los recibos de luz, agua y gas. Las familias han visto cómo los precios de la energía y el agua han subido más de un 60% en los últimos años. Frente a esta situación dramática, hay una falta absoluta de actuaciones efectivas por parte del gobierno de la Generalitat y ninguna voluntad para corresponsabilizar a las grandes corporaciones privadas que gestionan estos servicios en un régimen de monopolio.

El derecho de toda persona a disfrutar de una vivienda digna y a disponer de agua suficiente, salubre, aceptable, accesible y asequible para el uso personal y doméstico está reconocido en las Naciones Unidas y en muchas normas europeas de derechos humanos.

Para lograr una Barcelona sin sed, frío ni oscuridad, planteamos:

  • Reconocer el derecho al agua, la luz y el gas tal y como recomienda el Síndic de Greuges de Cataluña y garantizar que ningún hogar sufra falta de suministro por incapacidad económica de hacer frente a los recibos.

  • Realizar una auditoría de estos servicios que permita determinar los costes reales del servicio, así como el origen y destino de los beneficios obtenidos por las compañías gestoras.

  • Crear una oficina para el seguimiento e impulso de una estrategia de rescate ciudadano para acabar con la pobreza energética en menos de un año.

  • Articular tarifas ambientales y justas que garanticen el acceso universal al agua, y requerir al gobierno que articule las tarifas necesarias de electricidad y gas para que ninguna familia tenga que destinar más del 10% de los ingresos totales del hogar a hacer frente los suministros básicos.

  • Impulsar una propuesta energética integral que contribuya a eliminar la pobreza energética de manera estructural.

Tipo Modelo de ciudad: 
Derechos básicos
Tema: 
Derechos humanos, civiles y sociales
Ecología
Pobreza y exclusión