Miles de personas han participado en la elaboración del Programa de Barcelona En Comú

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La candidatura Barcelona En Comú ha presentado hoy el programa electoral en una acto en Nou Barris con la presencia de más de 500 persona. Se trata de una propuesta trabajada tanto a escala de barrios como sectorial, mediante un proceso participativo en el que han intervenido miles de personas.

"Hemos elaborado un programa que ha implicado a miles de personas y que ha contado con lo mejor de nuestros barrios, de nuestros profesionales e incluso de las trabajadoras y trabajadores del Ayuntamiento", asegura el alcaldable de BComú, Ada Colau.

“Este es un proyecto colectivo que quiere demostrar que se puede hacer política de otra manera, con la participación de la gente, sin tratar a la ciudadanía como una molestia o amenaza, con un Ayuntamiento que escuche en lugar de estar de espaldas a los vecinos y vecinas. Se puede mandar obedeciendo si hay voluntad política”

El programa de Barcelona En Comú pretende ser un instrumento útil para favorecer el diálogo ciudadano, y nace con vocación de ser leído y discutido. Asimismo, expresa el firme compromiso que guiará la acción de gobierno en el Ayuntamiento, incorporando los mecanismos previstos para ponerlo en práctica y para rendir cuentas sobre su cumplimiento.

Cómo se ha hecho: un programa elaborado y debatido por la ciudadanía con el apoyo técnico de mucha gente

Su cumplimiento y seguimiento: compromiso, credibilidad y transparencia

La construcción colectiva del programa se inicia el segundo semestre de 2014, cuando desde los diferentes espacios de Barcelona En Comú se elaboran diagnósticos, propuestas y acciones de reflexión conjunta con la ciudadanía, entidades y colectivos, expertos y referentes de los diferentes ámbitos temáticos, etc.

A partir de este volumen de trabajo, se generan unas primeras propuestas que se someten a procesos de participación presencial y digital abiertos al conjunto de la ciudadanía. A lo largo de estos procesos se han recogido más de 2.500 aportaciones que han sido discutidas y priorizadas por cerca de 5.000 personas en barrios y ejes sectoriales.

Finalmente, se han hecho varios debates técnicos sobre la viabilidad jurídica y económica de las diferentes medidas y se ha llegado a una síntesis final que se ha recogido en el documento de Programa En Comú con el cual la candidatura se presenta a las próximas elecciones municipales.

El contenido: derechos básicos, una ciudad más justa, humana y habitable, democratizar las instituciones.

Las medidas que aquí se presentan son el núcleo básico del compromiso de Barcelona En Comú, abierto a nutrirse de otras propuestas durante el mandato municipal.

Barcelona es una ciudad con recursos, con un tejido social y una capacidad creativa excepcionales. También es, evidentemente, una ciudad en la cual el vecindario ha logrado grandes mejoras, pero que en los últimos años se está volviendo desigual y excluyente.

Para revertir esta situación, Barcelona En Comú presenta un programa pensado para corto y medio plazo, ambicioso pero realizable. El programa contiene medidas sin coste y medidas que se podrían financiar reasignando los recursos existentes, y cambiando las prioridades.

Es un programa flexible, que incorpora compromisos y no promesas, y que será sometido periódicamente a revisión ciudadana.

Básicamente plantea tres grandes líneas de intervención: asegurar derechos básicos a toda la población; lograr una ciudad más justa, humana y habitable; y abrir y democratizar las instituciones

Eje 1. La crisis ha golpeado Barcelona, sobre todo a los más débiles. Si queremos mantener una ciudad cohesionada, sin fracturas graves como en otros países, debemos asegurar derechos básicos en materia de ingresos, alimentación, suministros, atención sanitaria, educación y vivienda para todos los habitantes. No hablamos de asistencialismo, de medidas electoralistas o de caridad. Hablamos de derechos que obliguen al poder político, sea del color que sea, y los poderes económicos.

Presentamos un programa que prioriza a los colectivos más golpeados por la crisis, empezando por las personas mayores y los jóvenes.

La gente mayor tiene una experiencia y unas capacidades que la sociedad necesita. Impulsaremos todas las herramientas al servicio del Ayuntamiento para que puedan participar en la vida política, social, cultural y económica de manera autónoma, como ciudadanos activos. Cuando esto no sea posible, desarrollaremos todos los medios para garantizar su participación sin sufrir discriminaciones. Por ello, hemos de ampliar y mejorar el programa Radar, los servicios de atención domiciliaria, la teleasistencia y reforzar los programas de apoyo comunitario para acompañar las situaciones de soledad.

La juventud es el futuro de la ciudad y del país. Debemos evitar que se vean obligados a marchar y conseguir que puedan desarrollar sus talentos con la máxima libertad posible. Por eso proponemos reestructurar Barcelona Activa para facilitar la formación e inserción laboral de los jóvenes, trabajar conjuntamente con las universidades para buscar salidas laborales en sectores como la innovación tecnológica, la regeneración urbana o la economía social. También nos planteamos dignificar las condiciones laborales de las personas jóvenes en los sectores ocupacionales donde tienen una mayor presencia y donde hay más precariedad (sector servicios, ocio, restauración) impulsando incentivos e inspecciones.

Eje 2. Junto a estas medidas, reivindicamos la necesidad de lograr una ciudad más justa humana y habitable.

Nuestra prioridad es construir una ciudad que conjugue la ambición metropolitana, de ciudad y de barrio.

Queremos acometer una gran obra: acabar y afinar lo hecho a medias, sumar muchas actuaciones a escala humana, en cada barrio, construidas y pensadas para la ciudadanía, con estrategias realistas y factibles a corto plazo.

Esto significa priorizar aquellos proyectos que presenten las mejores ratios coste-beneficio en términos sociales y ambientales. Por ejemplo, la creación de un corredor verde alrededor de Barcelona (Collserola-Besòs-Litoral-Barcelona) para ciclistas y peatones.

O la recuperación de espacios ciudadanos en el frente marítimo, empezando por el Port Vell.

O la finalización y mejora de la red ortogonal de autobuses, dándole una dimensión metropolitana.

O la revisión inmediata de las políticas de privatización del Hospital Clínico o de la red de salud comunitaria.

O la apuesta por el comercio de proximidad y por la vivienda social de alquiler en zonas estratégicas de la ciudad como La Sagrera.

Eje 3. Naturalmente, estas medidas servirán de muy poco si no cuentan con el apoyo y la implicación de las vecinas y vecinos de la ciudad. Una ciudad inteligente es una ciudad que da voz a la inteligencia colectiva en la toma de decisiones. Necesitamos transformar el Ayuntamiento, erradicar malas prácticas y generar instituciones más abiertas y eficaces para resolver los problemas concretos de las personas que viven en Barcelona.

Por ello, vamos a crear una Oficina municipal anticorrupción para gestionar un sistema de denuncias anónimas y ordinarias de la ciudadanía y del personal del Ayuntamiento, para detectar malas prácticas y para evitar la existencia de poderes en la sombra. También aseguraremos la participación de personal técnico externo y de la ciudadanía en la contratación municipal, como ya se ha hecho en ciudades como Medellín.

El impulso de la participación real y efectiva debe extenderse a muchos otros ámbitos. Implicaremos a los vecinos y vecinas en la reforma integral de los barrios, aprovechando lo mejor de la Ley de Barrios de 2004, no sólo para que participen sino también para que puedan evaluar los resultados. Asimismo mejoraremos y simplificaremos los mecanismos de iniciativa y consulta ciudadana, los revocatorios y los presupuestos participativos. Haremos, como en Islandia y otros países, que una parte sustantiva del presupuesto municipal sea asignado por los vecinos y las vecinas de los distritos en proyectos y propuestas presentadas por la ciudadanía.

Desde hoy, el programa de Barcelona En Comú es consultable en la web y permite navegar tanto a través de las propuestas de ciudad como en función de criterios temáticos o territoriales.

Su cumplimiento y seguimiento: compromiso, credibilidad y transparencia

Para Barcelona En Comú el programa es un compromiso con la ciudadanía y por ello es relevante saber cómo se llevará a la práctica y cómo se rendirá cuenta sobre su cumplimiento.

Las medidas recogidas en el Plan de Choque que se presentó semanas atrás y que se han incorporado al programa se empezarán a implantar desde el primer día. Se informará de su ejecución mediante un informe de seguimiento anual, que se publicará en la web municipal y sobre el que se organizarán sesiones de debate público. Por otra parte, a partir del programa electoral y durante el primer año del mandato, se deben diseñar el Programa de Actuación Municipal (PAM) y los diez Programas de Actuación de Distrito (PAD), que deben aprobarse los respectivos Plenos.

Barcelona En Comú elaborará el PAM y los PAD a través de un proceso participativo que permita que el conjunto de la ciudadanía, entidades, colectivos, técnicos e instituciones establezcan las sinergias necesarias para implementar con las máximas garantías de éxito las medidas propuestas .

La evaluación del cumplimiento de estos planes, así como la transparencia, serán una prioridad. Por ello, nos comprometemos a que los altos cargos, desde la alcaldesa y el equipo de gobierno, hasta los consejeros y las consejeras de distrito, respondan periódicamente a las preguntas más votadas realizadas por la ciudadanía en una plataforma abierta. Asimismo, deberán asistir a los distritos un mínimo de dos veces al mes para explicar personalmente las políticas que se lleven a cabo y los eventuales cambios que deban introducirse.

En caso de incumplimiento de los compromisos, se podrán llevar a cabo procesos de revocación y/o penalización de los altos cargos a través de un sistema de votaciones, basados en la evaluación de los procesos y los objetivos de sus políticas.

Finalmente, se creará un observatorio municipal autónomo de políticas públicas, como los que existen en el Reino Unido, con participación técnica y ciudadana, que informará sobre sus actuaciones por vía digital y a través de sesiones presenciales y abiertas.

Como se trata de un programa abierto y flexible, siempre podremos proponer nuevas políticas de forma conjunta con la ciudadanía, fruto de los procesos de evaluación desarrollados. Pero la filosofía será la misma que ha impulsado la creación de esta candidatura: caminar preguntando y mandar obedeciendo.

"La mejor garantía del cumplimiento de nuestro programa -afirma Ada Colau- es el establecimiento de mecanismos claros de control y una ciudadanía vigilante dispuesta a corresponsabilizarse de la gestión de la ciudad".

 

Fotografía: Marc Lozano