Frente a la Emergencia Climática, ganemos el futuro

Nos encontramos, como ciudad y como planeta, ante una Emergencia Climática y ambiental. Un hecho innegociable que amenaza la vida misma y que requiere de acciones valientes y urgentes si queremos tener un futuro.

Hace décadas que la ciudadanía marca el camino, avisando lo que se nos viene encima. En los últimos tiempos las personas jóvenes han tomado el relevo: una generación se está levantando en todas partes contra un sistema que no funciona. Cada viernes faltan a la escuela para denunciar lo que ya es una obviedad: no podemos seguir destruyendo la naturaleza con la excusa de un crecimiento económico insaciable que pone en peligro nuestras vidas.

Esta crisis es consecuencia de un modelo económico global obsoleto. Un modelo depredador e injusto, basado en la irresponsabilidad y la avaricia de unos pocos. Hay que señalar a los culpables: por un lado, las empresas de combustibles fósiles: Chevron, ExxonMobil, Shell, BP, REPSOL..., las grandes industrias transnacionales (agrícolas, farmacéuticas, militares...) y del automóvil y, por el otro, los partidos que gobiernan en connivencia con éstas en contra del 99%.

Nunca ha habido ningún mandato democrático para este ecocidio. Pero hasta ahora las instituciones, cooptadas por los intereses corporativos, se han mostrado insensibles ante las alertas de la comunidad científica. Por eso, la solución pasa por que la ciudadanía tome las riendas y lidere la respuesta. Esto es lo que estamos haciendo desde el Ayuntamiento de Barcelona, ​​con un Plan Clima y una Declaración de Emergencia Climática co-producidos con los vecinos y vecinas, movimientos y entidades de la ciudad.

O democratizamos la respuesta a la Emergencia Climática y construimos un mundo más justo y seguro o será la extrema derecha la que se aproveche para instalar su agenda perversa. Cuando las llamas, las tormentas y las hambrunas desmientan, por fin, su negacionismo climático, su propuesta será la de sálvese quien pueda. De fronteras, guerra y genocidio.

Por lo tanto, si no queremos tragarnos las recetas de Trump, Bolsonaro y Orban, debemos unirnos, reconocer el liderazgo de las comunidades más afectadas -las personas jóvenes, migradas, indígenas y del Sur Global- y sembrar una alternativa esperanzadora.

No podemos resignarnos a un futuro de escasez y conflicto, de miedo y de odio. Todos y todas nos merecemos un futuro. Los recursos naturales son finitos pero abundantes y si los gestionamos de manera democrática, responsable, desde la proximidad y orientados hacia la justicia global, será para garantizar una vida plena y digna para todos.

Es por eso que Barcelona En Comú:

  • Apoya y se suma a las movilizaciones y a la huelga por el clima convocadas este otoño en Barcelona y en todo el mundo.
  • Reivindica nuestro Código de Ética Política y la renuncia a cualquier financiación de los bancos o lobbies así como las 'puertas giratorias', garantizando así nuestra independencia política de la industria de combustibles fósiles.
  • Se compromete a tomar medidas valientes desde el Ayuntamiento para hacer de Barcelona un ejemplo de ciudad democrática, verde y sostenible, y hacer de altavoz de la justicia climática en el mundo.
  • Exige al Gobierno Torra-Aragonés que aplique la ley catalana de cambio climático y la de financiación del transporte público paralizadas desde hace años.
  • Emplaza al Gobierno de Pedro Sánchez a que convoque una asamblea ciudadana para elaborar una ley estatal de Emergencia Climática sin ceder a las demandas de las empresas del IBEX y los lobbies económicos y financieros.

La Emergencia Climática nos obliga a construir un mundo más democrático, justo y humano y unas ciudades más verdes y saludables. Si no hacemos lo imposible tendremos que afrontar lo impensable. Estemos a la altura de este momento decisivo. Mañana será tarde.