El partidismo y los lobbies atacan los intereses de la ciudadanía. ¡No nos resignamos!

Barcelona, 10 de abril

Hoy en el pleno del Ayuntamiento de Barcelona se ha escenificado uno de los momentos más tristes que hemos vivido desde que llegamos a la institución: el partidismo y la estrategia electoral de determinados grupos políticos ha tocado techo. Las iniciativas ciudadanas de Aigua és Vida, Metromuster y Tanquem els CIEs, con un total de más de 40.000 firmas, se encuentran el muro del partidismo y cinismo.

Cuando llegamos al Ayuntamiento teníamos muy claro que este no era un fin sino una herramienta para transformar la ciudad, para mejorarla, para hacerla más transparente y democrática. Para que esta fuera, al fin y al cabo, no una herramienta al servicio de los políticos y los partidos sino al servicio de los vecinos y vecinas.

Con esta voluntad cambiamos el reglamento de participación ciudadana, para que por primera vez en la historia de Barcelona, se abriera la puerta a la democracia directa. La legislación vigente no permite hacer consultas vinculantes en el ámbito municipal, por lo tanto era necesario que los partidos políticos se comprometieran a respetar las consultas de la ciudadanía. No estamos en la institución para defender nuestros intereses sino los del conjunto de la ciudadanía. Pero hoy ha pasado todo lo contrario. El PP, la CUP, C's, PSC y PDeCat han votado en contra de la consulta impulsada por Aigua és Vida, y los mismos grupos sin la CUP han votado en contra de la consulta impulsada por Tanquem els CIEs y Metromuster.

El problema va más allá de esta consulta en sí. Lo que estos partidos han sepultado hoy es el mecanismo de participación ciudadana más avanzado de Barcelona. Los políticos que se ven con la potestad de parar iniciativas ciudadanas con decenas de miles de firmas se tendrían que repensar lo que implica la función pública. ¿Se podrán proponer más multiconsultas en el futuro si los partidos las entierran a la primera de cambio?

La segunda escenificación del partidismo ha estado con el caso del tranvía. Un proyecto que tampoco es del gobierno sino que tiene un inmenso apoyo social, sindical, universitario, institucional y profesional detrás. El PP, C's, ERC, el PDeCat y la CUP han votado en contra. Algunos de estos grupos se han posicionado en numerosas ocasiones a favor de la unión del tranvía. ERC traía en el programa electoral alargar el trazado hasta Verdaguer. No obstante hoy han preferido votar en contra de este proyecto de interés metropolitano poniendo por delante sus intereses de partido. ERC ha antepuesto desgastar "el gobierno de Colau" a priorizar el transporte público y la salud pública.
Tenemos muy claro que somos el gobierno pero no el poder. Tenemos 11 regidores de 41 y tenemos que hacer frente a grandes poderes económicos, financieros y mediáticos. Hoy se ha hecho evidente, una vez más, que los poderes económicos sólo piensan en sus beneficios, y los partidos políticos sólo piensan en su estrategia electoral. Pero tenemos claro que no llegamos al Ayuntamiento por una cosa ni por la otra: llegamos para poner en el centro los intereses de los vecinos y vecinas. Seguiremos trabajando para, en el 2019, ampliar la mayoría política y social y hacer posible que todos aquellos proyectos imprescindibles para Barcelona no queden parados detrás el muro del partidismo y el cinismo.