Comunicado de Barcelona en Comú sobre la sentencia a favor de Agbar: Seguiremos luchando por la remunicipalización del agua

Esta semana hemos conocido la sentencia del Tribunal Supremo que revoca la anulación de la concesión llevada a cabo en 2012 a Agbar para gestionar el servicio del agua en Barcelona y otros 22 municipios del Área Metropolitana. Es un golpe duro, porque pone aún más difícil la remunicipalización de un bien común que, por definición, no debería estar en manos privadas. Desde Barcelona En Comú creemos que los poderes económicos no deben gestionar bienes y derechos fundamentales como el agua, la energía o la vivienda ni influir en decisiones judiciales.

Lamentablemente, seguimos viendo cómo los poderes fácticos y los lobbies de la ciudad continúan queriendo frustrar los esfuerzos del gobierno municipal haciendo maniobras judiciales contra el reglamento de participación del Ayuntamiento, contra el PEUAT y ahora contra la remunicipalización del agua. Además, esta sentencia es también un golpe a la ciudadanía que, mayoritariamente, está a favor de una gestión pública: el 80% de la población, segun una encuesta del GESOP, está a favor de este modelo de gestión. Se consolida de esta manera una anomalía, pues el 90% del agua en todo el mundo está gestionada de forma pública.

No nos resignamos a que el agua de los ciudadanos y ciudadanas de Barcelona siga en manos privadas hasta el 2047; por ello, seguiremos defendiendo que un bien público debe gestionarse de manera pública. Porque no puede ser que cada año tengamos que luchar contra Agbar para evitar que suba el recibo del agua. No puede ser que una empresa que tiene 40M de euros anuales de beneficio gestione un servicio público. No puede ser que un bien de primera necesidad sea un activo financiero.

Cuando una legislación injusta se alinea con una multinacional y sus intereses, nos interpela a todas: representantes institucionales, movimientos sociales y sociedad civil. La batalla para recuperar bienes públicos adquiere más complejidad con esta sentencia, pero no por ello cejaremos en nuestro empeño. Es más, seguiremos trabajando desde las instituciones y las calles para recuperar la gestión del agua y haremos propuestas legislativas para que las leyes respondan al interés general y no a los intereses de unos pocos.