Barcelona En Comú considera necesario impulsar un plan de reforma de la Barceloneta para proteger al vecindario de los efectos del turismo

Barcelona En Comú (BComú) considera necesario impulsar un plan de reforma de protección del frente marítimo en la Barceloneta, que hoy se encuentra amenazado por la explotación turística fuera de control, la reforma del Port Vell y la cesión de terrenos del Puerto de Barcelona que supone la Modificación del Plan Especial de Reforma Interior (MPERI), aprobada ayer a la comisión de Hábitat Urbano, así como la inexistente planificación en la ZMT desafectada que recoge la MPERI. La reforma, que debe emprenderse con la implicación de los diferentes agentes del barrio, tendría que incluir un plan de equipamientos y vivienda social para las personas residentes, con el objetivo de blindar el frente marítimo ante las diferentes presiones.

"Barcelona En Comú apuesta por un urbanismo que tenga presentes las necesidades de cada territorio: no existen fórmulas que se puedan aplicar por igual en toda la ciudad y habrá que intervenir urbanísticamente con arreglo a las características de cada barrio", explica Ada Colau, cabeza de lista de Barcelona En Comù.

El distrito de Ciutat Vella, donde vive el 6,4% de la población de Barcelona, ha experimentado la pérdida de un 8,7% de habitantes en los últimos siete años, al tiempo que su oferta hotelera llega a suponer el 35, 3% de la de toda la ciudad, hasta el punto de que los pisos turísticos listados en la plataforma Airbnb suman casi 4.000. Esta situación en torno al turismo en el distrito, donde se concentra la mayor oferta de alojamiento irregular de Barcelona, requiere urgentemente de control público para esta actividad económica. El objetivo es recuperar la calidad de vida de la gente y que ésta pueda resultar compatible con un sector turístico que respete los derechos laborales, el entorno, el uso residencial de la vivienda y el patrimonio, y que también  redistribuya los beneficios.

Como ya anunció Ada Colau, BComú propone una moratoria temporal de concesión de nuevas licencias para todo tipo de alojamiento turístico, así como una moratoria indefinida de nuevas licencias de viviendas de uso turístico. La moratoria tiene que dar pie a la elaboración de un Plan Especial de turismo para toda la ciudad. Además, en un barrio de las características del de la Barceloneta, ha de descartarse toda posibilidad de alojamiento de uso turístico en suelo residencial (viviendas).

Más allá de la moratoria, hay que endurecer las sanciones a las explotaciones ilegales y acelerar el procedimiento administrativo para el cierre de alojamientos turísticos irregulares, que hasta ahora se ha demostrado farragoso e ineficiente. Tanto la pérdida de suelo residencial que han supuesto las viviendas de uso turístico como la situación de emergencia habitacional actual hacen necesaria la promoción del alquiler social como alternativa a las sanciones económicas.

En un barrio con una elevadísima tasa de paro como es el de la Barceloneta, hace falta también fomentar planes comunitarios como Proa a la Mar, que de junio de 2014 a febrero de este año ha generado 372 puestos de trabajo (frente a los 75 anunciados por la Marina del Port Vell).

La fórmula Bed&Breakfast municipal no es viable en un barrio como la Barceloneta, de viviendas pequeñas y calles estrechas, pero sí en otros lugares de la ciudad. Por eso esta opción tendrá que regularse según las características de cada territorio. Habrá también que valorar a qué barrios se podrá aplicar como medida que evite la especulación inmobiliaria y favorezca una redistribución de los beneficios del turismo hacia la propia ciudad.