Barcelona En Comú apoya a la iniciativa ZOOXXI

Barcelona En Comú apoya a la iniciativa ciudadana que hace una propuesta de cambio paradigmático en el modelo de zoo a la ciudad de Barcelona: la iniciativa ZOOXXI.

Esta iniciativa fue la tercera más votada en el proceso participativo de Decidamos Barcelona, y proponiendo un avance para la ciudad de Barcelona al desarrollar una ética de la cura, no sólo aplicada sobre los seres humanos, sino sobre los animales no-humanos con quienes compartimos la existencia. ZOOXXI quiere conseguir que el zoo se convierta en un verdadero agente activo en la cura y la protección de los animales y sus hábitats, mejorando a la vez la importante dimensión educativa para el conocimiento del mundo animal y fomentando una cultura de la paz.

Asumiendo que el “benestarisme” es necesario pero no suficiente, y que la opción de cerrar el zoo es poco realista (sobre todo por la carencia de capacidad de absorción de animales por parte de santuarios), la iniciativa ZOOXXI propone andar hacia un cambio paradigmático de modelo de zoo. Este cambio de modelo consistiría al aprovechar los equipamientos logísticos existentes para impulsar una conexión profunda con el resto del mundo animal, donde el zoo sea:

1) un zoo más autóctono que ofrezca un espacio de refugio para los animales confiscados, heridos o rescatados con programas de reintroducción.

2) un zoo más ético, donde se frene la reproducción de animales exóticos al zoo y se envíen a santuarios todos los que se pueda.

3) un zoo que explore experiencias educativas inmersivas alternativas al cautiverio de animales.

4) un zoo que contribuya a los planes de conservación de las especies a sus propios hábitats, que preste atención también al nivel de individuo y que aproveche estas iniciativas para nutrir las experiencias educativas inmersivas.

5) un zoo más transparente y democrático.

6) un zoo donde también haya un centro de adopción de animales domésticos.

El zoo actual en la ciudad de Barcelona encarna una institución anacrónica, heredera de un pasado colonial, que necesita replantearse radicalmente. Al corazón de la problemática de los zoos rae la ineludible cuestión moral sobre tener una colección de animales apartados de sus hábitats, enjaulados y exhibidos en medio de la ciudad, la existencia de los cuales se supedita a satisfacer el deseo y la curiosidad humana. A pesar de los limitados planes de conservación existentes al zoo -desarrollados como respuesta a las críticas históricas a estas instituciones-, a la práctica el zoo es un centro de confinamiento para animales, donde estos son obligados a vivir en unas condiciones que difícilmente pueden satisfacer sus necesidades físicas y emocionales, así como desarrollar sus intereses propios para tener una vida llena. Sin embargo, hace falta también reconocer la contribución pedagógica del zoo como un espacio urbano en el cual potencialmente tienen lugar experiencias personales significativas relativas a la conexión y el aprendizaje sobre el resto de los animales con quienes compartimos el planeta.