La batalla urbana pel dret a la salut

Texto del Eje de Ecología 


La población de Barcelona respira a diario a un aire que no cumple la normativa europea y que queda lejos de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Es un problema que viene de lejos y que sufre toda el área Metropolitana (AMB), pero cada vez contamos con más pruebas y estudios epidemiológicos que nos certifican que esto tiene graves efectos por la salud. Si nos acercáramos a las recomendaciones de la OMS, la población de la AMB se ahorraría al año 31.100 casos de bronquitis aguda en niños, 5.100 casos de bronquitis crónica en adultos, 54.000 casos de asma y la escalofriante cifra de 3500 muertes prematuras. Ya hace tiempo que es sabido que la contaminación afectaba el sistema respiratorio y cardiovascular. La nueva frontera por la investigación ha sido descubrir como la polución afecta al sistema nervioso. Un estudio centrado en escuelas de Barcelona y municipios vecinos nos ha demostrado que retrasa el desarrollo cognitivo de los más pequeños. Otros estudios en Europa y EEUU remarcan una relación directa con Alzheimer precoz. Los costes en materia de salud de la seguridad social generados por esta problemática a la AMB se elevan a los 6400 millones de euros.

La causa de que estemos expuestos a un aire tóxico es clara: un exceso de tránsito privado. En Barcelona circulan demasiados coches, 5900 turismos por km2, cuando son 2200 o 2600 los que circulan por Madrid y Valencia respectivamente. También son muy superiores a las cifras de ciudades europeas: 1500, 1370 y 800 turismos por km2 transitan por Londres, Amsterdam y Oslo. Esta elevadísima densidad viene dada por la facilidad que ofrece nuestra ciudad al coche y la moto. La amplitud de las calles del Eixample, por ejemplo, permiten una circulación muy rápida en muchas vias paralelas, donde se prioriza el coche en la regulación semafòrica.

Los expertos coinciden: la única manera para mejorar la calidad del aire es trabajar por una movilidad sostenible, reduciendo el tránsito privado e incentivando el público. Por eso, la necesidad de reducir los coches y las motos de la ciudad, la lucha por el derecho a la salud coincide con otras muchas necesidades ambientales y sociales. La crisis energética, el cambio climático y la pugna por el espacio público reclaman menos tránsito en la ciudad. Mientras sólo un 17% de los barceloneses se desplazan en coche o moto, los vehículos ocupan más de la mitad del espacio público. Una ciudad con menos tránsito es una ciudad menos ruidosa y más habitable, especialmente por niños y gente mayor, pero también una ciudad más segura.

El problema de Barcelona es crónico, por eso no tiene sentido abordarlo sólo los días que hay episodios, es decir, medidas de contaminantes especialmente altas, si no que la ciudad necesita de cambios estructurales y profundos en el sistema de movilidad. Por primera vez el Ayuntamiento de Barcelona ha presentado un plan integral y calendarizado, con múltiples medidas para combatir la contaminación. Por un lado se apuesta por una Zona de Baja Emisión (ZBE) intra-rondas, efectiva a partir del año 2020, pero con aplicación en días de episodio a partir de 2018. Las ZBE se han aplicado además de 200 urbes europeas, en muchos casos acompañadas de peajes y de incremento de la oferta del transporte público. El fraude de los vehículos diesel -qué emiten más gases contaminantes de los que registraban los controles- hace que el sistema de etiquetado de la DGT sea claramente insuficiente, por eso, esta medida tiene que ir acompañada de muchas complementarias, entre ellas la incentivación del transporte público. El transporte público es más eficiente energéticamente, más equitativo, genera más puestos de trabajo por km de desplazamiento y ocupa mucho menos espacio público que el transporte privado. La creación de nuevos carriles de bus y el desarrollo de la Fase 5 de la nueva red de buses serán una realidad el 2017. Los km de carriles bici se triplicarán a lo largo del mandato y la ampliación del bicing será efectiva a partir del primer trimestre el próximo año. Por primera vez un ayuntamiento incentivará dar de baja un vehículo contaminante. Si el usuario no se compra un coche nuevo podrá disfrutar de abonos anuales por el transporte público.

Otra esfera de acciones tienen que ver con liberar espacio por el uso de los peatones y ciclistas con la implantación de 6 supermanzanas y pacificaciones en esos principales que responden a reivindicaciones históricas vecinales. Las nuevas ordenanzas fiscales y una nueva tarifación del aparcamiento también tiene que ayudar a reducir el uso del coche. Se dirigirán políticas para promover la electrificación de las flotas de taxis y de reparto, que transitan de forma continúa por dentro del perímetro de la ciudad.

La competencia para hacer cumplir la normativa europea de calidad del Aire recae en la Generalitat y son muchos los municipios catalanes que sufren el mismo problema. El cambio en el modelo de movilidad de hoy es complejo y tiene que ser abordado desde las diferentes instituciones. Por eso el Gobierno de Barcelona trabaja en coordinación con la AMB y la Generalitat para abordar soluciones integrales. El Ayuntamiento de Barcelona contribuirá agilizar la instauración de la ZBE metropolitana y establecerá mayor colaboración con el Puerto y el Aeropuerto por el control de las emisiones contaminantes. El Ayuntamiento de Barcelona entiende que la gravedad de la situación requiere una entente entre administraciones al margen de partidismos para garantizar una mejor calidad del aire. Respirar aire limpio es un derecho que tenemos que hacer posible.

"La Comuna, Escuela del común" organiza el próximo 17 de diciembre una jornada de formación para profundizar en cómo la reducción de la contaminación atmosférica en las ciudades es clave por mejora de la salud pública y como las políticas públicas de movilidad y urbanismo son imprescindibles para procurar ciudades más saludables. En este link encontraréis toda la información: http://escoladelcomu.cat/ca/activitat/contaminacio-atmosterica-barcelona-la-batalla-urbana-pel-dret-la-salut