Ciudad que cuida

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Con el compromiso firme con el que llegamos al Ayuntamiento de Barcelona, hemos trabajado durante este primer año de mandato para recuperar los bienes comunes para la ciudadanía. La justicia social y la equidad deben llegar a todos los ámbitos, sin discriminar entre géneros u opciones sexuales, ni entre adultos y mayores, jóvenes o niños, ni entre personas nacidas aquí y recién llegadas, ni entre personas con diversidad funcional. Esto implica actuar en los pilares esenciales de los derechos sociales: educación, salud, vida autónoma, vulnerabilidad, renta y vivienda.

Desde el primer momento hemos actuales at para responder a la situación de emergencia social. Para conseguirlo, hemos desbloqueado los recursos del superávit que tenía el Ayuntamiento y hemos aumentado de 260 a 320 millones de euros la inversión social.

  • Hemos triplicado las becas de comedor, hasta llegar a 7.000 niños.
  • Hemos hecho un abordaje integral de las violencias machistas (1,3 millones más).
  • Hemos doblado los recursos para el Servicio Municipal de Asistencia Personal.
  • Para hacer frente al alarmante paro juvenil, hemos ofrecido trabajo a 1.000 jóvenes a través del programa Garantía de Éxito en Barcelona.
  • Hemos multiplicado por cinco el presupuesto destinado a la acogida de solicitantes de asilo e inmigrantes.
  • Hemos conseguido desbloquear las obras del Hospital del Mar para completar las nuevas Urgencias y acabar con la masificación de las actuales.

Del asistencialismo a los derechos sociales garantizados. Queremos garantizar derechos, no ayudas. Todo el mundo debe poder disfrutar de una vida digna.

  • Hemos puesto en marcha cuatro puntos de atención a la pobreza energética para la detección, asesoramiento y apoyo en la tramitación de ayudas y la interlocución con las compañías suministradoras para evitar cortes de agua, gas y luz.
  • Hemos iniciado el proceso de construcción de 2.000 viviendas públicas para ofrecer en alquiler.
  • Para garantizar el derecho al ocio, hemos destinado ayudas a campamentos de verano para unos 500 jóvenes de los barrios de Trinitat Nova, Baró de Viver, el Bon Pastor, el Besòs y el Maresme.

De la dependencia a la autonomía personal. Queremos garantizar que todas las personas puedan realizar el proyecto de vida que ellas mismas decidan de manera independiente.

  • Hemos ampliado el Programa de Vida Independiente, que permite a las personas mayores o con diversidad funcional no depender de la familia ni tener que vivir en una residencia.
  • Hemos mejorado el servicio de tele-asistencia, que tiene más cobertura y que permite al usuario decidir qué asistencia necesita.
  • Hemos impulsado la elaboración del primer Plan de Salud Mental en Barcelona para facilitar la participación activa de las personas afectadas en todas las dimensiones social, laboral y cívica.

De los privilegios a la promoción del bien común: los derechos no están en venta, ni pueden depender de intereses económicos.

  • Hemos exigido responsabilidades a los bancos en cumplimiento de la ley 24/2015.
  • Hemos impuesto multas a bancos por especular con pisos vacíos.
  • Hemos recuperado 555 pisos de bancos y grandes tenedores para alquiler social.
  • Hemos creado la Unidad contra la Exclusión Residencial (UCER) para prevenir y detener desahucios.
  • Hemos empezado a trabajar para la reapropiación pública de los servicios sanitarios, y hemos forzado la parada de derivaciones al Hospital Sagrado Corazón, la reapertura de camas en el Centro Forum y la ampliación del horario de las urgencias en Gracia.
  • Hemos pasado a gestión pública tres guarderías municipales que se habían privatizado con el gobierno anterior y en construir 10 más de nuevas 100% públicas.

De la igualdad formal a la igualdad real, porque todo el mundo debe poder vivir libre y dignamente en Barcelona en la difererencia y en lo que nos es común. Hemos impulsado una Estrategia contra la Feminización de la Pobreza, a la vez que incorporamos la igualdad de género en todas las políticas del Ayuntamiento.

Y finalmente, de las instituciones al trabajo en común. Hacemos una apuesta firme por la coproducción de políticas sociales, lo que requiere asociaciones implicadas en su diseño y también en la acción social, así como el protagonismo de los vecinos y vecinas, verdaderas expertas cotidianas de la vida en la ciudad.

  • Hemos creado espacios de trabajo conjunto entre el Ayuntamiento y las entidades de la ciudad para intercambiar información y conocimientos y de tener líneas de actuación conjuntas. Hemos abierto las elecciones del Instituto Municipal de Personas Discapacitadas, hemos creado la Mesa de Salud Mental y la Mesa de Síndromes de Sensibilidad Central, hemos avanzado en derechos sexuales y reproductivos y en la lucha contra el tráfico de seres humanos con fines de explotación sexual, y hemos incorporado las personas sin hogar en el diagnóstico y en la definición de las futuras políticas públicas que les afectan.
  • Hemos puesto en marcha el Plan de Barrios, destinado a intervenir en los barrios con más dificultades (mayores índices de pobreza y exclusión, déficits urbanísticos, baja calidad de la vivienda o necesidad de actividad económica), especialmente de la zona de Besòs, para impulsar la dinamización económica y la cohesión social codo con codo con las entidades y la ciudadanía.

Avanzar hacia la corresponsabilidad

Ahora bien, no hemos llegado hasta aquí simplemente para hacer más, sino sobre todo para hacer diferente, para producir un cambio de modelo que beneficia unos cuantos en detrimento de una mayoría que tiene sólo acceso con suerte a las migajas en forma de ayuda asistencial. Nos queda mucho por hacer, ya que son necesarias medidas estructurales, de cambio de modelo, que no cambiaremos sólo con planes de choque. En definitiva, más que redistribuir recursos, lo que queremos es redistribuir poder, de unos cuantos a la mayoría.

Este cambio de modelo en las políticas sociales no se puede hacer de un día para otro. Barcelona tiene suficientes recursos, sí, pero también forma parte de un área metropolitana que no entiende de fronteras y que se une a la ciudad en sus heridas y también en las esperanzas. Así, somos conscientes de que el cambio debe ser global de toda la Administración, pero también global, de cambio de mentalidad, de aquellos que se han bene ciado durante unos años de la responsabilidad de la ciudadanía, pagando facturas con conceptos oscuros para bienes comunes como el agua, o la energía, pagando también cláusulas abusivas por una casa, un derecho al que todo el mundo debería tener acceso.

Hacia un poder en red y compartido

Queda mucho por hacer y, aunque quizás en cuatro años no llegaremos a todo lo que quisiéramos, no pararemos hasta que conseguimos revertir las desigualdades. Hay que seguir impulsando un reequilibrio de poder, personal y comunitario, para que no se silencie la voz de ningún vecino de Barcelona y ninguna voz no pese más que otra. Queremos que más vecinas y vecinos, especialmente las que ahora son más invisibles, participen de las decisiones, y así garantizar que estos avances sean irreversibles. Esto significa apoderarse. En cuanto a los retos, algunas de las medidas en las que ya estamos trabajando son hacer un plan de lucha contra el “sinhogarismo”, revertir las desigualdades en salud de los 18 barrios considerados prioritarios e incorporar un apoyo económico de inclusión para combatir la precariedad.