Ciudad humana y sostenible

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Uno de los primeros retos que hemos afrontado como gobierno de la ciudad ha sido el de unificar en una sola área de gobierno las políticas de ecología, de urbanismo y de movilidad. El modelo de ciudad que proponemos debe poner por encima de todo las personas y el derecho a la ciudad, es decir, el espacio urbano como espacio para la transformación colectiva. Queremos recuperar la ciudad mediterránea compleja donde servicios, viviendas y bienestar se dan la mano y conviven en equilibrio. Todo ello con un objetivo: avanzar hacia una ciudad más humana, saludable y sostenible.

Hemos reorientado algunos proyectos y puesto el urbanismo al servicio de la ciudad y de su gente. Hoy todos los promotores privados ya saben que no pueden contar con la aprobación de su proyecto por silencio administrativo y que cualquier nueva planificación debe responder a los intereses de la ciudad, en beneficio del bien común.

  • Parado el proyecto de la torre de 100 metros de altura en el edificio de Deutsche Bank donde se preveía hacer un hotel.
  • Reorientación de Torre Garcini, donde se preveía una operación especulativa y hoy ya es municipal, respondiendo a una antigua reivindicación vecinal.
  • Plan de alojamientos turísticos: una apuesta por una ciudad para vivir, que preserva el derecho a la vivienda y reduce la presión turística en los entornos de mayor densidad. El nuevo Plan pone orden y regula la ubicación de este tipo de establecimientos en la ciudad, rompiendo la dinámica de barra libre para la proliferación, con los problemas de densificación y de mobbing en las viviendas que se estaban produciendo. Con un proceso participativo previo en el que se escucharon a todos los agentes implicados.

El urbanismo que impulsamos quiere incidir en la mejora de la vida cotidiana de los vecinos y las vecinas. Es un urbanismo de dimensión humana. Nuestro objetivo es utilizar el urbanismo como instrumento de reducción de las desigualdades, impulsando un cambio importante en la manera de trabajar en el Ayuntamiento, coordinando políticas y equipos técnicos que han sabido estar a la altura del reto.

  • Estrategia para la rehabilitación urbana hasta el 2019 con la que se prevén inversiones y ayudas para mejorar edificios residenciales, edificios municipales, viviendas y, como novedad, también el espacio público a partir de tres criterios: el acceso a la vivienda, la eficiencia energética y la mejora de las condiciones de habitabilidad.
  • Hemos reservado suelo público en todos los distritos de la ciudad para destinarlo a vivienda para personas mayores y personas jóvenes.

La coordinación técnica y política en urbanismo y en movilidad tiene un paraguas conceptual que orienta lo que hacemos: la sostenibilidad.

  • Recuperación del espacio verde (por ejemplo, con el Parque Central de la Marina de la Zona Franca).
  • Estrategia de fomento de la bicicleta en la que se invertirán 32 millones de euros hasta 2018 para fomentar su uso, actuando en la infraestructura ciclista con nuevos carriles bici (más de 200 km) y resolviendo los puntos de discontinuidad de la red.

Es en esta ciudad para vivir, con protagonismo ciudadano, donde hemos impulsado un compromiso con el mundo: queremos liderar la lucha contra el cambio climático conjuntamente con otras ciudades del mundo.
 
Hemos impulsado un proceso participativo con más de 800 entidades ciudadanas vinculadas a la red Barcelona + Sostenible, para recoger en el " Compromiso de Barcelona por el Clima " dos grandes objetivos con el horizonte de 2030: reducir los niveles de emisiones de CO2 un 40% respecto a los valores de 2005; e incrementar el verde urbano en 1,6 km2, es decir, 1 m2 por cada habitante actual.

La apuesta por el transporte público está del todo relacionada, también, con un modelo de ciudad sostenible y en el que nos podemos mover sin trabas. Por eso hemos impulsado estas medidas:

  • Congelación de las tarifas de 2016.
  • Actuaciones que garantizan el uso del transporte público, como la L10 que llegará a la Marina y la Zona Franca.
  • Creación de un operador energético, para asegurar una política energética municipal y garantizar el acceso a los suministros básicos a la ciudadanía.
  • Acuerdo para la conexión del tranvía: a partir de estudios rigurosos sobre todas las posibilidades de conexión, que se han hecho públicos en un ejercicio de transparencia sin precedentes en proyectos de infraestructuras similares en la ciudad.

Aplazamientos, silencios y obras faraónicas que nos hipotecan

Hay un trabajo invisible y que no ha salido mucho en los periódicos, el tiempo que nos ha ocupado poner orden en todo lo que el gobierno de CiU no supo afrontar. Una regulación a base de pactos tácitos, un urbanismo gobernado con silencios administrativos que permitían que los operadores privados pusieran sus intereses por encima del bien común (son conocidos los casos de Heron City o los del Zara y el H & M de Paseo de Gracia) . También nos hemos encontrado con omisión y aplazamientos en la ordenación de viviendas de uso turístico o planes urbanísticos hechos sin consenso, como el Plan Paralelo, o procesos incompletos, pero lo que nos dificulta más el trabajo es que gran parte del presupuesto de inversiones, lo encontramos secuestrado por obras de grandes infraestructuras como el túnel de Glorias.

El reto: recuperar el espacio público

En definitiva, en un solo año, a pesar de las dificultades, podemos presentar un balance que indica una nueva dirección en las políticas ambientales, urbanas y de movilidad. Corrigiendo lo que hemos podido, planificando un nuevo modelo y actuando con y para la gente, avanzamos hacia la ciudad del bien común, la ciudad humana, cercana, saludable y, sobre todo , justa por la que ha luchado tanta gente. Seguiremos ganando la calle, impulsando las supermanzanas y desplegando la red del bus, ganando en salud, implementando medidas contra la contaminación, ganando la ciudad, transformándola con protagonismo ciudadano.