Ciudad equitativa y próspera

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Barcelona tiene suficientes recursos para que más gente viva dignamente, pero había que poner en marcha políticas redistributivas y predistributivas y activar una economía sostenible (social y solidaria) que garantizara los derechos laborales y, en último término, también la cohesión social. Hace un año que hemos llegado al gobierno y hemos empezado a trabajar en esta línea, para que Barcelona sea la ciudad próspera que queremos, al servicio de sus vecinos y vecinas.

En el modelo fiscal de  Barcelona, contribuye más quien más tiene. Esto permite ayudar a las familias con menos recursos.

  • Poco después de acceder al gobierno detuvimos la subida lineal del 10% del IBI para todos.
  • Con las ordenanzas fiscales, hemos congelado el IBI al 98% de la población, y hemos aumentado las bonificaciones previstas por la ley.
  • Los presupuestos del 2016 nos permitirán destinar los 3,5 millones de euros que recaudar subiendo el IBI a quien más tiene para ayudar a las familias con menor renta.

En este año hemos querido demostrar que hay una política presupuestaria alternativa a la austeridad.

  • En 2015 hemos impulsado una modificación presupuestaria para destinar 100 millones de euros a políticas sociales.
  • Hemos reducido en 138 millones de euros el endeudamiento del Consistorio, hasta alcanzar el nivel más bajo de endeudamiento en décadas.
  • Hemos ganado independencia de los bancos y nos hemos ahorrado -ya este año 2016-, 10 millones de euros en intereses que podremos destinar a servicios para la ciudadanía.

También hemos empezado a impulsar una transformación del modelo socioeconómico de Barcelona, para avanzar hacia formas de producir y consumir más sostenibles y que estén al servicio del bienestar de la gente.

  • Hemos puesto en marcha medidas para avanzar hacia una Barcelona con una economía plural, con un sector público fuerte que lidere la transición del sector privado hacia un mayor retorno social y ambiental, y que impulse el sector de la economía cooperativa, social y solidaria.
  • Hemos creado el comisionado de Economía Cooperativa, Social y Solidaria, que ya ha puesto en marcha un plan de choque para apoyar proyectos piloto de este ámbito en varios barrios de Barcelona.

Otra herramienta muy importante que el Ayuntamiento tiene a su alcance para impulsar la transformación socioeconómica de Barcelona es la contratación y la compra de bienes y servicios.
Hemos empezado a impulsar una contratación y compra pública con cláusulas sociales, laborales y medioambientales ambiciosas, que potencien las pequeñas y medianas empresas y las iniciativas cooperativas, y que promuevan una actividad más responsable del sector privado.

La creación de empleo es una prioridad del gobierno, pero no a cualquier precio.

  • Hemos reorientado Barcelona Activa, la agencia de desarrollo económico local para dar más peso a los planes de empleo para personas paradas de larga duración.
  • Hemos reservado plazas para personas mayores de 40 y menores de 30.
  • Hemos aumentado la partida presupuestaria.

La política socioeconómica en una ciudad como Barcelona debe prestar especial atención al comercio, para que este sector genera una parte muy importante de la riqueza y de los puestos de trabajo en la ciudad.

  • Hemos puesto en marcha un plan de choque para ayudar al comercio de proximidad en los barrios más golpeados por la crisis.
  • Hemos alcanzado un consenso con todos los actores del sector para acordar unos nuevos horarios comerciales que reducen la apertura en festivos.

Sobre la Ley Montoro y el Mobile

La austeridad impuesta por normas como la Ley de racionalización y sostenibilidad de la Administración local (LRSAL) nos fuerzan a ser imaginativos y buscar fórmulas para recuperar la soberanía municipal también en clave de gestión de recursos. La modificación presupuestaria y la declaración de los bomberos, guarderías, técnicos en derecho a la vivienda, etc. como servicios esenciales, sin los cuales la ciudad no puede salir adelante, son dos ejemplos de las salidas que hemos encontrado. Estas medidas nos han servido para aprovechar un dinero que de otro modo habrían quedado en el cajón, y también para crear empleo de calidad desde el Ayuntamiento.

En este apartado sobre dificultades, también hay que mencionar el Mobile World Congress. La última edición, en febrero pasado, fue un éxito en cifras objetivas: aumento de un 6% de visitas, récord de 101.000 personas asistentes. Ahora bien, el reto era, y sigue siendo, garantizar que eventos como este beneficien al conjunto de la ciudadanía, y tenemos que admitir que aún queda camino por recorrer. Impulsamos un estudio sobre la brecha digital en la ciudad, que nos ha permitido identificar qué carencias hay todavía a la hora de garantizar un acceso universal a las nuevas tecnologías. Debemos fortalecer los mecanismos para apoyar a las empresas de economía social y solidaria y los nuevos talentos que hay en el sector, y también a las empresas que trabajen con software libre, por ejemplo.

Un futuro próspero para Barcelona

En los próximos tres años de mandato, hay que continuar transformando el modelo socioeconómico de Barcelona, un proyecto del que ahora ponemos las bases para recoger sus frutos a medio plazo.

Hay un sector cooperativo, social y solidario potente y con voluntad de tener un papel cada vez más importante. Y hay que aquellas empresas dispuestas a avanzar hacia formas de producir más justas y sostenibles también se impliquen. Por nuestra parte, seguiremos apostando por nuevas formas de reconocimiento y promoción de otra economía en la que las protagonistas sean las personas.

Y, tal como decíamos, el reto es aprovechar todo el capital que ya tenemos, el conocimiento que hay en la ciudad, y el hecho de que Barcelona es un referente también en el mundo de la empresa y el talento para hacer, entre todos, una ciudad más justa y próspera.


Una ciudad con memoria que mira al mundo

También hemos querido recuperar la Barcelona popular, democrática, feminista, republicana y obrera con futuro. Barcelona es una ciudad rebelde, que no se entendería sin la fuerte huella de tradiciones como la feminista, la libertaria, la obrera, la republicana o la democrática, y estamos orgullosos de esta historia.

Hemos creado un comisionado de Programas de Memoria para garantizar el ejercicio de la memoria como un derecho civil.

Barcelona es una ciudad de paz y solidaria con su entorno, y lo debe seguir siendo. Por eso hemos empezado a trabajar en redes internacionales para poner en la agenda global el derecho a la ciudad, es decir, el derecho a transformarse colectivamente a través de transformar la ciudad.

• Hemos impulsado el ambicioso plan para convertirse en una ciudad refugio.
• Hemos alcanzado el objetivo de destinar el 0,7 % del gasto en políticas de justicia global.