Jueves, 5 agosto, 2021

La lucha del Ayuntamiento de Barcelona por el medioambiente

La lucha del Ayuntamiento de Barcelona para proteger a los flamencos de los vuelos comerciales.

Un excelente caso de estudio sobre el municipalismo frente a la codicia empresarial

El Covid-19 ha obligado a miles de millones de seres humanos a replantearse la forma en que vivimos, trabajamos y viajamos. Los monstruosos incendios forestales (pasando por la Colombia Británica hasta Grecia y Croacia) y las mortíferas inundaciones (por ejemplo, en Alemania) han confirmado lo que deberíamos haber sabido: Nosotros, los humanos, hemos dañado el planeta, posiblemente, sin remedio.

En este contexto, es desgarrador observar cómo nuestros gobiernos no pierden la oportunidad de aumentar el daño medioambiental para servir a una minoría privilegiada, motivada por el más horrible de los impulsos: los empresarios que buscan ordeñar el dinero público para emplumar sus propios nidos mientras destruyen los últimos santuarios de vida silvestre cerca de nuestras ciudades.

Pero también hay buenas noticias: Los ayuntamientos están liderando la lucha para proteger la vida silvestre que nos queda de los vándalos, tanto gubernamentales como empresariales. El Ayuntamiento de Barcelona es un ejemplo de ello.

El aeropuerto de Barcelona está situado junto a uno de los santuarios de aves más importantes de la Península Ibérica, y uno de los pocos que sobreviven.

El Covid-19 ha reducido masivamente el número de vuelos que entran y salen del aeropuerto. Una persona racional podría pensar que es el momento perfecto para que tanto el gobierno catalán como el español se replanteen el equilibrio entre el transporte aéreo, la calidad de vida y el medio ambiente. Pero, ¡no! El gobierno y las empresas están, en cambio, salivando sobre los miles de millones del Fondo de Recuperación de la UE y, perezosos como son, se les ocurrió una idea "brillante": en lugar de encontrar proyectos verdes para financiar (que creen puestos de trabajo verdes de buena calidad y ayuden con la lucha para revertir el daño que hemos infligido al medio ambiente), van a utilizar el dinero para ... ampliar el aeropuerto - para cementar sobre la reserva de vida silvestre adyacente - para erradicar los flamencos, para aumentar la frecuencia de aviones y que más personas puedan volar dentro y fuera de España.

Contra esta alianza de maldades absurdas (gobierno español, gobierno catalán e "intereses" empresariales), sólo una institución se mantiene firme: El Ayuntamiento de Barcelona. Los progresistas debemos apoyarlos. Si el Ayuntamiento pierde esta batalla, la humanidad pierde. Y si el Ayuntamiento gana, el municipalismo habrá demostrado que es probablemente el último recurso de la humanidad, y del medio ambiente.

Artículo publicado originalmente en inglés en www.yanisvaroufakis.eu