Dimecres, 22 gener, 2020

Un presupuesto para Barcelona

Para disponer de un buen presupuesto para el 2020 hacían falta dos cosas: favorecer la aprobación de presupuestos en Catalunya y España, y proponer una fiscalidad local más progresiva y centrada en preparar la ciudad ante la emergencia climática. ¡El año 2019 Barcelona perdió entre 80 y 85 millones de euros de aportaciones públicas al no aprobarse los presupuestos del Estado ni los de la Generalitat, una deuda ciudadana inaceptable! La propuesta hecha hace meses por la alcaldesa de aprobar los presupuestos en las tres administraciones pareció, en aquel momento, una quimera, pero hoy estamos a un paso de conseguirlo, y nadie puede discutir el papel central de los comunes para favorecer el pacto en Barcelona, en Catalunya y en España.

La segunda pata ha sido apostar por una fiscalidad adaptada a las exigencias climáticas y, al mismo tiempo, incrementar su progresividad. La propuesta de ordenanzas municipales para el 2020 adapta el IBI a la revisión catastral hecha durante el mandato pasado, grava aquellas actividades más contaminantes o que generan un impacto más fuerte en el espacio público, como los vehículos o la actividad turística, y apuesta por implantar una nueva tasa de residuos que favorezca el reciclaje y la estrategia residuo cero. Los impuestos son una herramienta para combatir la desigualdad social y la emergencia ambiental, y los de Barcelona usan todas las posibilidades en este sentido.

El acuerdo del gobierno municipal con ERC y JxCat es el mejor mensaje para frenar a la derecha extrema

El incremento de las aportaciones del Estado y la Generalitat, así como la nueva propuesta de impuestos y ordenanzas fiscales, nos permiten incrementar los ingresos financieros y no financieros anuales en más de 350 millones de euros, superar los 3.000 millones por primera vez en la historia, e incrementar el presupuesto para el 2020 en un 14% respecto del año anterior. Este salto importantísimo nos permite hacer crecer la inversión en vivienda en 100 millones de euros respecto del año 2019, incorporar 50 millones a la rehabilitación de edificios para adaptarlos al cambio climático y favorecer la transición energética, incrementar todas las políticas de cuidados apostando por las supermanzanas sociales, hacer crecer el plan de barrios, pacificar la trama Cerdà y especialmente los entornos escolares, implantar el nuevo modelo de limpieza y recogida de residuos, hacer crecer el plan ciencia y la educación 0-3, o continuar con las grandes transformaciones urbanas en la Modelo, Glòries o Can Batlló. La ciudad va desplegando un proyecto que, sin renunciar a la ambición de una gran capital global, apuesta por una Barcelona habitable, que tiene en los barrios el espacio donde crear comunidad, y en la gran metrópoli la plataforma de las oportunidades y la innovación. Las ciudades tienen alma y memoria, y en este siglo tan convulso nos toca hacer todo lo posible para preservarlas. El presupuesto es una herramienta para hacer una ciudad para los ciudadanos.

¡Y no es todo! Tenemos la oportunidad de aprobar un presupuesto expansivo claramente de izquierdas con la participación activa de 33 concejales en un pleno de 41. En un momento de descrédito generalizado de la política, y después del espectáculo de las derechas en el pleno de investidura en las Cortes, el acuerdo del gobierno municipal con ERC y JxCat se convierte en el mejor mensaje para detener a una derecha extrema que campa por España, Europa y el mundo. Si otro mundo tiene que ser posible, necesariamente pasará por incrementar la soberanía de las ciudades y los recursos de sus gobiernos.