¿Por qué este fin de semana Plaça Catalunya ha estado llena de policía municipal?

Post publicado el 06/09/2015 en el muro de Facebook de Gala Pin (@galapita)

Ayer algunas personas vinculadas a los movimientos sociales en defensa de los derechos de los migrantes me llamaron. Estaban enfadados y sorprendidos por el refuerzo de presencia policial en el centro. Un operativo que estaba evidentemente ligado a evitar la presencia de top manta en determinadas zonas. La pregunta, como es lógico, era si esa es la manera de resolverlo, si es la vía. Y la respuesta, seguramente, es que no.

Y entonces ¿por qué este fin de semana Plaça Catalunya ha estado llena de policía municipal? Bien, pues sinceramente, porque el jueves se produjo un lanzamiento de piedras que dejó a una viandante, cuatro guardias urbanos y manteros heridos. Y desde entonces no hemos encontrado la manera de responder a una situación de violencia que no se puede repetir, y que perjudica a los propios manteros, sin convertirla, como querrían algunos, en una cuestión de “orden público”.

Muchas de nosotras llevamos tiempo involucradas en el activismo vecinal y en la defensa de los derechos de las personas migrantes. Por eso, desde que estamos en el gobierno municipal, hemos hechos muchos esfuerzos para abordar el tema desde una perspectiva social y para dejar claro que se trata de una situación de precariedad vital y no de un fenómeno que se pueda erradicar a partir de la represión.

Yo misma participé en reuniones con algunos partidos de la oposición para encontrar soluciones consensuadas, fui personalmente a finales de junio a varias casas de vendedores en el Besós, creamos una mesa de trabajo interna entre diferentes áreas para buscar salidas a medio-largo plazo, comenzamos las gestiones para vincular al colectivo en el diseño de las soluciones, hablamos con todos los sectores implicados: medios, comerciantes, puerto etc.

Obviamente esto nos ha valido críticas y presiones de muchos sectores, y no nos ha permitido explicar públicamente todo lo que estábamos haciendo, justamente para no alimentar un foco mediático que muchas veces tiende a magnificar más que a explicar lo que está pasando.

Nuestro intento en fomentar espacios de diálogo transversales, por ejemplo, llevó a algunos medios a afirmar que «Gala Pin reúne a manteros, guardia urbana y servicios sociales en la misma mesa», como si servicios sociales y la guardia urbana no fueran parte del ayuntamiento.

La participación de colectivos migrantes en la venta ambulante no es un fenómeno nuevo y no tiene una solución fácil y definitiva. Este verano, al igual que el año pasado, la presencia de manteros ha generado episodios de enfrentamiento con la policía, algunos de ellos avivados por hechos tristes como los de Salou. Desde un primer momento enviamos un mensaje muy claro: nos dejaríamos la piel para buscar soluciones y alternativas dialogadas, pero no podíamos permitir acciones violentas que echaran por tierra nuestro plan de trabajo de medio y largo plazo.

El fin de semana pasado activamos los equipos de mediación de conflictos de servicios sociales para que establecieran contacto con los vendedores. Son equipos que conocen bien la calle, que conocen a muchos de los vendedores y que ya en el mes de marzo elaboraron un informe muy completo sobre el fenómeno de la venda ambulante. Y son los mismos que este fin de semana tenían que activarse para buscar que la presencia de la venta ambulante no fuera tan intensa en Plaça Catalunya y Portal de la Pau.

Sin embargo, el jueves, como ya dije, ocurrió un hecho que impidió seguir con el plan previsto: se produjo un lanzamiento de piedras en un enfrentamiento entre manteros y guardia urbana, y hubo heridos.

Este episodio requiere una recopilación exhaustiva de los hechos para descartar cualquier tipo de mala práctica por parte de funcionarios municipales. Pero lo cierto es que nos mostró que el mensaje de que la violencia perjudica a todos, sobre todo a los más débiles, no había llegado, y que teníamos un problema de interlocución.
La respuesta frente a estos hechos, en aquel momento de tensión, no era sencilla. Pero pensamos que mientras buscábamos los interlocutores adecuados era necesario reforzar el despliegue de la guardia urbana en Plaça Catalunya y el centro.

Reforzar la presencia policial no quiere decir ni ordenar “mano dura” ni sumarnos a ninguna campaña de “tolerancia cero”. Por el contrario: pensamos, como hemos pensado siempre, que la venta ambulante conocida como topmanta es un fenómeno complejo que no admite una solución policial. Y eso lo reconoce casi todo el mundo. Lo admiten algunos partidos de la oposición. Se palpa cuando cualquiera de los vendedores te explica por qué se ha visto obligado a ganarse la vida con la venta ambulante. Y lo comparte también -a pesar de lo que se piensa- una gran parte de la propia guardia urbana.

Es posible que el operativo concreto de este fin de semana no haya sido el mejor ni el más eficaz para conseguir la interlocución que necesitamos. El colectivo de los manteros no tiene "mafias" detrás, como han querido hacer creer algunos. Por el contrario, está precariamente organizado: como se organizan los grupos que se ven obligados a ganarse la vida en medio de una situación de gran vulnerabilidad.
Sin duda tenemos que mejorar y buscar la forma de integrar a la mayor cantidad de actores en las alternativas a la situación actual. Pero nuestra perspectiva de fondo sigue siendo la misma.

La mayoría de migrantes que llegan a nuestra ciudad y que se dedican a la venta ambulante son personas que han tenido que abandonar su país, su familia, su casa, y que reclaman, como todos nosotros, tener una vida digna.

Lo que hace falta, por tanto, es recomponer los puentes, priorizar la salidas dialogadas por encima de las represivas y fomentar alternativas diseñadas, no unilateralmente por la administración, sino con la participación de los afectados y de aquellos que hace tiempo que trabajan en la problemática.

Esta no es una guerra entre manteros y guardia urbana, ni mucho menos entre manteros y la ciudad de Barcelona. Esto es una batalla contra la desigualdad y la precariedad y en ella todos -manteros, ayuntamiento, partidos políticos y ciuadanía- deberíamos estar del mismo lado.