#CiutatRefugi

La deshumanización de la Europa fortaleza y el nuevo municipalismo ante la crisis de los refugiados

Artículo del eje de Migraciones de Barcelona En Comú

Más de 2.000 personas murieron este año al intentar cruzar el Mediterráneo. Cientos de miles de desplazados son retenidos en las fronteras del este de Europa. Todos ellos tienen un denominador común: huyen de las guerras, las hambrunas, la barbarie. Según datos del Acnur, más de 400.000 personas han solicitado asilo durante el primer semestre de 2015. Si la tendencia se mantiene la Unión Europea (UE) prevé que para final de año las peticiones se eleven a 700.000. Los refugiados provienen de países como Siria que lleva 4 años en Guerra civil y mas de 190 mil personas muertas; de Afganistán, en guerra desde la invasión y ocupación del 2001, y de Eritrea, Nigeria o Somalia donde se vulneran sistemáticamente los derechos humanos. La meta es refugiarse en naciones ricas como Alemania, Austria, Francia o Suecia. Pero la Europa opulenta levanta sus muros en forma de alambre de espinos y concertinas; de militares instruidos para abortar violentamente cualquier intento de traspasar sus límites geográficos, y de guardias costeros que impiden que las pateras lleguen a destino. Europa se blinda. Su coraza esta provocando una de las peores crisis humanitarias desde la II Guerra Mundial.

El eje de Migraciones de Barcelona en Comú denuncia la actual política migratoria de la UE y del Estado, que lejos de resolver con celeridad las solicitudes de asilo y dar una respuesta humanitaria a semejante éxodo, refuerza sus fronteras y mecanismos represivos para rechazar a los migrantes y refugiados. La Directiva Europea de Asilo Dublin II ha sido en varias ocasiones cuestionada por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, la política de Asilo es la de FRONTEX y los gobiernos europeos se enzarzan en discusiones burocráticas sobre cómo repartirse los cupos de refugiados. En España los fondos europeos destinados a las políticas de asilo y refugio se destinan a reforzar las fronteras. Esta semana el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, insinuó que “España estaría dispuesta a hablar” sobre la cantidad de personas que acogería (fijada inicialmente en algo más de 2.700) y lo dejó supeditado a la tasa de paro y la cantidad de migrados/as que tiene cada integrante de la UE. ¿Pueden esperar las miles de personas que hoy se agolpan a las puertas Hungría, Grecia o Italia que los burócratas se pongan de acuerdo? La respuesta es literal y de sentido común: no. Los niños, mujeres y hombres que deambulan de un país a otro en condiciones que restringen los más elementales derechos humanos necesitan soluciones inmediatas. Están en juego sus vidas. Necesitan llegar a un lugar seguro en el que al menos puedan dignificar un poco su condición humana. Y allí Europa tiene la llave.

La declaración de Barcelona como ciudad acogedora de refugiados es un paso que rompe con el egoísmo y muestra que en Europa hay gobiernos comprometidos con los Derechos Humanos. La red de ciudades refugio a la que se están uniendo muchas ciudades españolas supone un punto de inflexión y un desafío frente a la política del Gobierno central de no aceptar refugiados. La respuesta a la crisis debe ser global e implicar a todas las administraciones, es urgente que la Generalitat de Cataluña y el Gobierno central y la Unión Europea modifiquen su política en materia de derechos humanos, destinen recursos económicos y humanos a la crisis de refugiados. Los gobiernos para están garantizar el derecho al refugio de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951. Cientos de personas, entidades, colectivos y ciudades así lo estamos exigiendo.