Dimecres, 22 abril, 2020

La cercanía en la distancia

Estamos viviendo unos días extraños y duros pero también llenos de amor, de cuidados, de solidaridad que rezuma la belleza de nuestra estimada ciudad y sus gentes. Además de estar trabajando por el Distrito y por nuestras vecinas y vecinos de una manera diferente como es el teletrabajo, sin ese contacto personal que tanto nos llena y empuja, estamos colaborando como voluntarias en diferentes ámbitos, aportando nuestro granito de arena en este reto que nos ha llegado sin avisar.

Y aquí me voy a detener más en detalle, en una de las iniciativas que ha implementado este Consistorio como son los Pabellones Salud y, en concreto, el Pabellón CEM Guinardó del que formo parte con orgullo.
La transformación en tiempo récord de un pabellón deportivo en un hospital de campaña para afrontar estas semanas de crisis sanitaria, es reflejo de nuestra capacidad de reinvertarnos y que no solo se ha limitado a ese montaje en tiempo récord sino también en pensar ese espacio e implementarlo con tan poco margen de acción y de hacerlo sumando a todos los colores políticos remando en una sola dirección. Y aquí, sin duda, tenemos que darle las gracias a ese equipo de sanitarios, uno de nuestros tesoros más preciados como es nuestra salud pública, la cual aún maltrecha por unos recortes injustos dio instrucciones precisas para hacer realidad esta construcción que ha ampliado espacio y recursos a los hospitales de referencia, y que salva nuestras vidas.

En estos Pabellones de Salud, nos reunimos desde personal técnico al político de todos los colores para colaborar con muchísima ilusión. Liderando este dispositivo la gerente del Distrito de Gràcia. Se realiza un despliegue de recursos y medios de este Ayuntamiento como son los bomberos montando los sistemas de oxígeno, pero también hay camas cedidas y traídas de los hoteles, conexiones de fibra para enlazar con el hospital, se disponen salas para atender a las familias y prestar atención psicológica, así como se habilita una sala para preservar la intimidad con la máxima calidez posible y poder dar el último adiós, tan necesario y negado por este virus. Salas y vestuarios adaptados para los sanitarios, gestores de equipamientos deportivos reconvertidos en gestores de centros sanitarios. Y todo un sofisticado sistema que separa las zonas “sucias” de las zonas “limpias”.

Todos aquellos que estamos trabajando como voluntarios y voluntarias estamos viviendo un momento que difícilmente podremos olvidar. No encuentro suficientes palabras para expresar el agradecimiento al personal sanitario, por esa humanidad, por ese sobreesfuerzo y exposición sin perder la sonrisa ni un segundo mientras salvan una vida tras otra. Cogiendo de la mano tanto a los pacientes como a sus familiares, restando la dureza a la que nos obliga y castiga este confinamiento.

No podremos olvidar la generosidad de todos aquellos que mantienen limpios y seguros nuestros espacios. No podremos olvidar esos aplausos diarios, que apoyan y llenan de fuerza. Ni a los vecinos que bajan a darte las gracias a la salida de los turnos desde una cierta distancia, pero que nos deja con cierta impotencia por reprimirnos las ganas de abrazarte, de abrazarnos.

No podremos olvidar a todas aquellas personas que traen sus cartas de ánimo, los dibujos coloridos de las niñas y niños sumando alegría y esperanza. No podremos olvidar todas las aportaciones, esas mascarillas solidarias hechas a mano con todo el amor y entregadas en la  misma puerta, las pantallas de los makers para protegernos y tantas otras cosas, que me han hecho saltar las lágrimas de emoción.

No podremos olvidar toda la solidaridad y generosidad de nuestra ciudad.

Pero lo que debemos olvidar jamás es que uno de los mayores tesoros que tenemos como sociedad son los bienes públicos. Aquello que es de todas y todos se ha de proteger, potenciar y cuidar. No debemos permitirnos jamas que haya más recortes.

A partir de aquí tenemos que caminar hacia un cambio de paradigma que ponga a las personas en el centro y que apueste por los valores de cualquier sociedad avanzada, solidaria y de futuro como son la Sanidad,  Educación, por supuesto públicas, gratuitas y universales, y sin olvidar una Cultura accesible. Sin esos pilares volveremos a cometer los mismos errores, errores que no nos podemos permitir a la hora de afrontar los próximos retos y pandemias que, sin duda, volverán a golpearnos.